Aunque no lo parezca, los secretos están hechos para no ser guardados. Va en su naturaleza. Por eso, desvelar que los bañadores Sluggers son ese pequeño arcano que se propaga de boca en boca entre los aficionados a la moda de baño masculina no es traicionar la confianza de los entendidos en bañadores para hombre. Y es que la calidad y el deslumbrante diseño de la marca australiana Sluggers han cimentado en los últimos años una estela de fascinación férreamente contrastada que ha sido un secreto a voces.
Los bañadores Sluggers se confeccionan a mano en Sydney con tejidos altamente resistentes al salitre y a la clorina y se estampan con tintas de gran durabilidad. Con solo tocarlos, percibes al instante que son de esas prendas que te van a acompañar durante mucho tiempo. Su creador, el productor de contenido multimedia Adam Butler, concibió el lanzamiento de una nueva marca de bañadores como un «side hustle» (esa manera cool de denominar a una actividad económica que desarrollas al margen de tu trabajo) y lo acabó convirtiendo en uno de los motores principales de su vida.
Los bañadores Sluggers tienen el encanto de las cosas hechas con pasión. Cocinados a fuego lento (sus estampados se renuevan muy poco a poco) y servidos con una exclusiva mezcla de microfibras de gran calidad, la propuesta del sello australiano se aleja de la fabricación en serie y la uniformidad para convertirse en un suculento, original y abrumador manjar.
¿Cómo una marca en la periferia de las grandes multinacionales y al margen de los canales de distribución masiva ha grabado su impronta entre los que entienden de bañadores? La respuesta es clara y simple. La fascinación que despierta la moda de baño masculina de Sluggers se asienta en ofrecer varios cortes que se adaptan a la perfección a cada tipo de cuerpo. La marca fundada en 2014 invirtió tiempo y empeño en desarrollar tres tipos de patrones que encajan con una precisión suiza en las distintas anatomías masculinas.
Su corte Deetees está diseñado para ajustarse fácilmente a todos los tipos de cuerpo. Con un tiro medio y un ancho lateral de siete centímetros es la opción perfecta para la mayoría de hombres. Confeccionados con una suave mezcla de licra y poliéster, son idóneos para la playa y la piscina. La colección Racerback está pensada para adaptarse a los cuerpos delgados y para facilitar la práctica intensa de la natación. Con una composición de poliéster ultra resistente a la clorina y un tiro bajo con cinco centímetros de ancho lateral, también es la apuesta segura para una buena sesión de spa. Por último, los diseños Classics de Sluggers, con tiro medio y ancho lateral de cinco centímetros son los que mejor se adaptan a las constituciones físicas fornidas.

Y para los que prefieren bañadores tipo short, Sluggers se guarda su gran sorpresa: los Boardies. Unos bañadores súper elásticos, cuya longitud abarca medio muslo, hechos a partir de botellas de plástico recicladas (utilizan alrededor de cinco botellas para confeccionar cada modelo) y en el que no faltan los detalles cuidados. Un acierto el bolsillo trasero con ventilación incorporada para facilitar el drenaje del agua.
En las antípodas del usar y tirar y en el amor por el mínimo detalle, la marca de Adam Butler ha sabido articular una espectacular propuesta de bañadores para hombre con voz propia. Un golpe en la mesa para reivindicar al bello verano, que más pronto o más tarde, siempre volverá.






