Calvin Klein, la marca, no nació en 1968 con la intención de convertirse en todo un referente de la ropa interior masculina. De hecho, sus fundadores (Calvin Klein, el diseñador, y su socio Barry Schwartz) depositaron todo su esfuerzo y todas sus esperanzas en alcanzar el reconocimiento total en el terreno de… ¡los pantalones tejanos!
Pero varias décadas después algunas campañas publicitarias icónicas, firmadas por los más prestigiosos fotógrafos del momento, catapultaron al sello norteamericano hasta el Olimpo de la cultura pop. Convirtiendo así a los poseedores de sus calzoncillos en símbolos de una sexualidad magnética. Hoy en día, llevar un slip o bóxer original de la marca que puedes adquirir en un outlet de Calzoncillos Calvin Klein es sinónimo de elegancia y sensualidad mesurada. Unas connotaciones que han ido aumentando con el paso del tiempo y con una estrategia visual impecable donde se encadenan aciertos tras aciertos.
Estos son los hitos más destacados en la iconografía de la marca de ropa interior masculina más reconocida del planeta y que podrían dar para una asignatura en las mejores universidades de marketing:
1982: Tom Hinthaus lo cambió todo
La imagen ya forma parte de la historia de la fotografía. El año en el que Calvin Klein decidió diversificar su línea de negocio y comenzó a confeccionar sus primeros calzoncillos, Bruce Weber (uno de los grandes fotógrafos del siglo XX) creó una de las mejores campañas de publicidad de la historia.
Recostado en una pared de Santorini, el saltador de pertiga Tom Hinthaus iba a convertirse en el atleta más famoso de esa disciplina (hasta que Anthony Ammirati derribara el listón en las Olimpiadas de París de 2024 con una peculiar parte de su cuerpo) al posar con un slip blanco Calvin Klein en una postura milimétricamente estudiada.
Los pósters publicitarios del deportista brasileño, nacionalizado norteamericano, colocaron en la órbita del reconocimiento mundial a la nueva creación de Calvin y Barry: unos calzoncillos, ya inconfundibles, con una banda elástica de cintura que se ha copiado millones de veces.
1992: Mark Wahlberg, el nuevo chico del vecindario
En los noventa, las boys bands arrebataron las pulsaciones de la mayoría de adolescentes. Chicos y chicas coreaban sus canciones mientras se erigían como amores platónicos. Calvin Klein no se quedó al margen de este fenómeno. Justo en el momento en el que rompía de nuevo las estructuras rígidas de la moda interior para hombres creando un híbrido entre el bóxer holgado y el slip (el boxer brief), llamó al fotógrafo Herb Ritts.
Mr. Ritts jugó a ser Caravaggio con los cuerpos de Kate Moss y Marky Mark. El rapero, que durante un breve período de tiempo fue componente de New Kids On The Block, el grupo de su hermano Donnie) decoraba casi el 100% de las carpetas de medio mundo. El resultado de sombras, matices y claroscuros disparó las cifras de ventas de la ropa interior masculina de una marca que gracias a ella y a los perfumes salvó sus cuentas de la bancarrota en más de una ocasión.
2009: Jamie Dornan, el modelo antes de las sombras
En la primera década del nuevo siglo, Calvin Klein tuvo que lidiar con una incipiente piratería que afectaba directamente a su cuenta de resultados. Además, el filón de la ropa interior masculina había sido también asaltado por las grandes marcas de moda. Armani o Dolce&Gabbana sacaron músculo creativo y plantaron cara, en las pasarelas y en las revistas de tendencias, al gigante norteamericano.
El creador de la marca ya no viviría estas sacudidas en primera línea. Después de haberse coronado en el mundo de la moda, Calvin Klein vendió su marca en 2003.
En 2009 los nuevos responsables fiaron una renovación de su imagen al fotógrafo Steve Klein y al entonces modelo y ahora actor Jamie Dornan para dotar de sofisticación a sus prendas clásicas de ropa interior masculina.
2015: Justin Bieber, nunca es tarde para decir lo siento
En Calvin Klein el paso de la publicidad analógica a la digital les pilló con el pie cambiado. Maestros absolutos de la valla publicitaria y el encarte en revistas de papel, la nueva revolución de anuncios online, redes sociales y algoritmos paso como un tsunami por sus oficinas. Hasta que el fotógrafo londinense Tyrone Lebon reinterpretó las poses de la campaña histórica de Mark Whalberg y creo una espectaculares imágenes con Justin Bieber. El cantante alumbrado en YouTube con más éxito en la segunda década del siglo.
Con el hastag #MyCalvins, Calvin Klein sacudió las historias y los posts de Instagram y reconectó con una nueva generación de clientes potenciales que posaban con sus Calvins y los mostraban al mundo.
2025: Bad Bunny, el baile inolvidable
La viralidad con la que las redes sociales acogieron la campaña de Justin Bieber se ha replicado, con mayor intensidad, hace apenas unas semanas.
Mario Sorrenti dispara su cámara lúcida y vibrante sobre el cuerpo de Bad Bunny e internet arde. La marca de ropa interior vuelve a dinamitar las reglas del juego. Un icono mundial, un cantante y compositor que está en su prime, nos recuerda a todos el poder semiótico de una prenda de ropa interior.
Pasan los años y CK lo vuelve hacer. ¿Hasta cuándo? No se puede saber. Lo único que tenemos claro es que sus calzoncillos, a más de una generación, nos han enseñado un baile inolvidable.







