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Ego Rodríguez: el lenguaje de los sueños

“¡El color! Qué profundo y misterioso lenguaje, el lenguaje de los sueños”. Mientras encofraba el arte moderno, el pintor francés Paul Gauguin deslizó una de esas frases destinadas a perdurar en los cajones de la historia. Casi un siglo y medio después el ilustrador y diseñador Ego Rodríguez (Gijón, 1976) abre sus gavetas para rescatarla y hacerla suya. Su obra, bañada en una pátina cinemática y cinematográfica, es un homenaje al color. Un torbellino de tonalidades donde modernismo, art decó y pop subliman sus influencias y pigmentan unas ilustraciones cautivadoras ubicadas en la zona franca del ensueño. Exoneradas de la solemnidad mal entendida y abonadas a la profesionalidad y el esfuerzo.

Acercarse a las ilustraciones de Ego Rodríguez es aproximarse a un territorio -el artístico- cuyas costuras suelen esconderse con demasiada asiduidad. El diseñador asturiano lleva viviendo en Londres desde hace más de 20 años y no duda en señalarlas imbuido en esa educación y sinceridad tan británicas. ¿Dónde comienza el talento y acaba el trabajo y el empeño? ¿Un artista es un artesano, un profesional o un genio?

Ego Rodríguez Ilustrador
Studio ©Ego Rodríguez

Y si esas dudas resultan intelectualmente apasionantes, sus dibujos zanjan cualquier dilema. Las composiciones de Ego Rodríguez remedan cualquier descosido conceptual. De ellas emanan un compromiso por el trabajo constante y una capacidad asombrosa para formular un vocabulario de colores con el que estructura una sintaxis narrativa lúcida, atrevida y vibrante que, muy a su pesar, lo sitúa en la órbita de lo referencial y de la pericia.

Ilustración Queer
Snack ©Ego Rodríguez

En la obra de Ego Rodríguez el color es el alimento de la memoria. Sus dibujos se acercan a ese planeta lejano donde la utilización del color es el desencadenante de una cascada de emociones y un revulsivo para los recuerdos. Pocos han establecido allí sus bases artísticas (Nan Goldin en el campo fotográfico o Wong Kar Wai en el mundo del cine) porque no está al alcance de muchos.

Ego Rodríguez diseñador visual
Room Service ©Ego Rodríguez

Artífice de unos trazos expresivos que insuflan de sofisticada sensualidad sus ilustraciones, las obras de Ego Rodríguez basculan alrededor de un posicionamiento previo que las enciende de elegancia. Y es que, todos los dibujos del autor de «Chroma» (Vincent VI, 2018) se ejecutan desde la perspectiva adecuada. La elección de los ángulos y la facilidad para encuadrar nos recuerdan que estamos ante un autor admirable.

Retrato otoñal
Autumn ©Ego Rodríguez

Ego Rodríguez: Happy together

El dinamismo y colorido de sus composiciones transmiten -casi siempre- una felicidad contagiosa. También su charla, por sugestiva y franca. Hablamos con Ego Rodríguez.

Queer art
Summer Gone ©Ego Rodríguez

¿En qué momento – si es que hubo alguno- te diste cuenta de que la ilustración iba a canalizar todo tu potencial creativo?

Crecí en una casa donde se hacían fotos y films de super-8. Mis padres pintaban y estaban muy interesados en el teatro y en el cine. No tengo estudios artísticos. Tampoco intenté forjar una carrera artística ni traté la ilustración como algo que tenía que canalizar o en lo que tenía que especializarme. Dibujo desde siempre y la gente siempre me preguntaba por qué no intentaba ganar dinero con ello. Sí que tenía claro que para vivir de mis ilustraciones no bastaba con tener interés. Tenía que entender cómo puedes dedicarte a ello y comprender la profesión, el mercado, los clientes y otros muchos detalles. Hace unos 4 años (cuando me quedé sin trabajo) decidí concentrarme en crear una marca y un negocio basados en mi ilustración como producto.

Ego Rodríguez Art
Carbonara ©Ego Rodríguez

¿Cómo crees que influyó en tu arte la decisión de afincarte en Londres?

No me afinqué en Londres. Me mudé aquí hace 25 años porque salí de casa a explorar el mundo sin rumbo fijo ni dinero. Madrid, mi primera parada, fue una experiencia traumática. Lo de venir a Londres se me cruzó en mitad de todo aquello. Y lo hice. Desde el primer día que estuve aquí fue una experiencia de supervivencia. En esa época mi relación con el proceso de dibujar era una cosa más terapéutica que profesional. Desde ese punto de vista, el profesional, sí que me alegro de vivir aquí porque ser freelance está mejor valorado. He encontrado más ayudas para crear mi empresa. También he visto cómo se aprecia al ilustrador por su estilo y por su trabajo, valorándolo como haríamos con cualquier otra profesión. Aquí no te tratan como un «dibujante» al que también se le puede exigir hacer logos, páginas webs y caricaturas al mismo tiempo. Además, Londres es una ciudad conectada globalmente y con un panorama cultural muy rico.

Ego Rodríguez Ilustraciones Queer
Gorgonlicious ©Ego Rodríguez

La mayoría de tus ilustraciones son píldoras pop muy bien trenzadas con elementos que hunden sus raíces en el art decó y cobran nueva vida con tus magníficos trazos. Todo tamizado con una mirada nostálgica pero no cautiva de los años 80 y 90 ¿Cómo recuerdas aquellos años y de qué manera piensas que han marcado tu estilo?

En general no tengo una respuesta emocional muy positiva sobre mi infancia y adolescencia. Desde mi visión de adulto sí que puedo apreciar cosas que fueron importantes y estructuran mucho de lo que soy o de cómo vivo en este momento. Pero el denominador común es un sentido de soledad que nunca me gustó en ninguno de los espacios que viví.
Me doy cuenta ahora de que algunos detalles, películas, personas o imágenes que me marcaron o con los que me identificaba entonces, parecen tener una conexión cultural con la comunidad queer. Es interesante explorar estos recuerdos y ver cuánta gente se identifica con las mismas experiencias o emociones que sentí.

Ilustraciones que sugieren historias
Other Worlds ©Ego Rodríguez

¿Has notado que al ilustrador se le tiene menos consideración que al dibujante de cómic o al autor de novelas gráficas?

Mi hermano (Javi Rodríguez) es dibujante de cómics y trabaja con Marvel y DC. Como comentaba antes, creo que la diferencia no está en el título sino en la localización. En Reino Unido, por ejemplo, si un cliente quiere un trabajo sobre naranjos buscará entre los ilustradores aquellos con un estilo que cuadre con su idea; dentro de ese estilo tanteará a alguien que esté especializado en la naturaleza y si, además, tiene ya un trabajo contrastado con árboles será un bonus. En España (por lo que conozco) si a parte de dibujar el naranjo, les haces el logo de la empresa o del producto y te pasas a limpiar el toilet de las oficinas el fin de semana, te lo facturan todo bajo el mismo concepto. La mayoría de mi trabajo es para clientes de EE.UU. o de Reino Unido y siempre me contratan porque quieren ilustrar algo con mi estilo o que está en la línea de lo que yo hago. Creo que deberíamos ver al gremio creativo como algo distinto a «tener talento» y más cercano a cualquier otro trabajo donde la experiencia y el conocimiento producen algo con o sin calidad.

Gay Queer Art
Erebus ©Ego Rodríguez

Sin embargo tu obra es una muestra de cómo, por ejemplo, creando un lenguaje gráfico basado en la elección y utilización de los colores un ilustrador puede despertar todo un arsenal de connotaciones psicológicas y emocionales que nada tienen que envidiar al cómic, la fotografía o incluso al cine. ¿Consideras que el uso del color es el principal rasgo distintivo de tu arte?

Sí. Cuando decidí crear una marca con mi trabajo, además de concentrarme en mi audiencia y en mis clientes, me planteé cómo podría describir lo que hago con tres palabras o términos. Y «color» es una de ellas. El libro que publiqué con mi trabajo se llama «Chroma» por esa razón. Tengo paletas de colores guardadas que repito y visito a menudo.

Ego Rodríguez Collage
Collage ©Ego Rodríguez

La escritura de lo visible

Es apasionante descubrir, disfrutar y decodificar (en tiempo real) el trabajo de un gran ilustrador. Las colaboraciones de Ego Rodríguez para The Advocate, Attittude o Out son migas de pan que marcan el camino hacia el reconocimiento total. No obstante, en Belfusto hemos seleccionado tres surcos grabados con sus trazos luminosos que han quedado registrados en sendos libros: uno propio y dos colectivos. Tres muestras del alfabeto colorista del diseñador español.

Portada Chroma Ego Rodríguez

Chroma
Ego Rodríguez (Vincent VI, 2018)

Ubicadas alrededor de cuatro apartados temáticos (caras, cuerpos, historias y leyendas), las casi 150 ilustraciones que componen Chroma suponen, a día de hoy, la mejor manera de aproximarse y dejarse cautivar por la exquisitez voluptuosa de las composiciones de Ego Rodríguez. Desde Laces (la imagen de portada que fusiona sensualidad y finura) hasta Thirst (un claro ejemplo del fantástico uso de la luz y la capacidad evocadora del asturiano) pasando por el particular tributo de Brando & Dean (en el que bien podría inspirarse Ryan Murphy), todos los trabajos que aparecen en este libro (difícil de encontrar ya que prácticamente está agotado) funcionan como un perfecto engranaje para articular emociones y bombear afectos. ARNAU ROCA

Portada The Queer Bible

The Queer Bible
VV.AA. editado por Jack Guinnes (HQ, 2021)

Hay que reconocerle a Jack Guinnes su labor divulgativa. El modelo, escritor y presentador británico es el responsable y fundador de la web queerbible.com en la que se rinde homenaje, con un diseño cosmopolita y una nada desdeñable vocación histórica, a las personas más significativas e interesantes del movimiento LGTBIQ+. Fruto de esa concentración de conocimiento acaba de germinar The Queer Bible. Un libro en el que, emulando a su alter ego virtual, se suceden los ensayos sobre personajes queer escritos por gente tan interesante como el actor Russel Tovey o el crítico de arte Hans Ulrich Obrist. Y en el que cada disertación viene acompañada por la ilustración de un diseñador y dibujante distinto. Ego Rodríguez pone en funcionamiento su paleta gráfica para regalarnos un emotivo retrato del patinador Adam Rippon en la crónica que firma el medallista olímpico Gus Kenworthy. Palabra de Dios. ARNAU ROCA

Portada LGBTFILMS

LGBT+FILMS
VV.AA. (Haus of Glitter, 2021)

Reinterpretar y reformular las claves normativas de los clásicos del cine (mainstream o de culto). Ese es el objetivo de LGBT+FILMS, un libro de ilustraciones que celebra la diversidad insuflándola allá donde hasta ahora se la ha ninguneado. Y lo hace dando barra libre a más de 50 artistas para que nos regalen su visión activista, satírica o soñada de las películas que han alumbrado nuestra historia personal. 

«Metrópolis» (Fritz Lang, 1927) es la elección de Ego Rodríguez y no puede casar mejor con su imaginario. El expresionismo infiltrado en la megápolis del siglo XXI que imaginaron el director alemán y su guionista (la escritora Thea von Harbou) se impregna entre las tintas y los lápices de Mr. Rodríguez en una conmovedora comunión obrero-máquina que baña de melancolía las orillas de la seducción. Una (bendita) urticaria para los adláteres del pudor. GUSTAVO FORCADA

  • Ego Rodríguez | Instagram
  • Tienda oficial | Web
  • Imagen de cabecera: Lockdown and ready to go nowhere ©Ego Rodríguez

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