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Yves de Brabander: la voz humana

El primer libro monográfico de un fotógrafo siempre es una puerta abierta a contemplar su paisaje creativo. También es una elección. "Come Clean" (Paper Affairs, 2024) de Yves de Brabander (Amberes, 1976) es además un pase VIP a la green room del deseo. El creador belga despliega una fluida y potente narrativa queer para intentar atrapar los hilos dorados que mueven las afinidades electivas de lo apetecible. Explorando la identidad sexual para enhebrar la topografía de la liberación personal (y social). Poniendo luz en la oscuridad. Y entonando un diálogo con una dicción magnética y seductora. La voz humana de un fotógrafo que, como Philip-Lorca di Corcia, extiende el campo lingüístico de la fotografía a nuevos ámbitos.

Más allá de pretender reivindicar una nostalgia rancia o de demonizar lo digital por perfundir una cultura de la satisfacción inmediata, alegrarse porque un creador consiga publicar un libro fotográfico en papel no tiene nada que ver con la ingenuidad. Es una reacción somática al estado de las cosas. Sobre todo porque, la vuelta a la imprenta, supone una incursión libre a un paisaje no mediatizado por las normas y las directrices de las redes sociales. Unas plataformas donde la autocensura va modulando mensajes y creaciones artísticas para acomodar una cierta manera de pensar. Y donde el bloqueo de los perfiles de los fotógrafos artísticos es un no parar. Por eso, tocar y pasar las páginas de «Come clean» (Paper Affairs, 2024), la primera colección monográfica de las instantáneas de Yves de Brabander es un gozo.

© Páginas interiores de «Come Clean» de Yves De Brabander

Tras varios años revelando su arte en el campo de batalla de los mecanismos del poder, la fascinación y el tormento (que reflejó en su serie fotográfica «Bring the Boys Back Home« y a la que la galería virtual BOYS! BOYS! BOYS! le dedicó una interesantísima exposición), Yves De Brabander no abandona su incursión por los páramos de un conflicto enquistado durante siglos: el que se encarga de arrinconar al deseo entre las tinieblas del tabú y la indecencia.

Fotografía queer Yves de Bravander
© Yves De Brabander

«Come clean»: admitámoslo, la gran obra de Yves de Bravander

Desde un lluvioso y frío Amberes (perdón por el pleonasmo), Yves entabla una conversación, llevada a cabo días antes del lanzamiento oficial de «Come clean», en la que relata el proceso de gestación de su obra y apunta claves de su visión creativa. Un arte impregnado de estética cinematográfica y guiños escultóricos clásicos.

Come Clean libro fotográfico
© Yves De Brabander

«Come clean» es tu primera obra monográfica. ¿Cómo surgió la idea de crear este libro fotográfico?

Creo que, de alguna manera, este libro es autobiográfico. Remite a mi viaje personal de liberación, en el que se cruzan deseos e identidad sexual. La idea bullía en mi cabeza desde hace casi 10 años y este era el momento adecuado para ir a por ella, solo tenía que encontrar la narrativa adecuada para visualizar lo «percibido como pervertido» en mí. Y el catolicismo parecía la perspectiva adecuada. La historia de los ángeles caídos, los rituales del lavatorio, del beso y la adoración de los pies, el pasaje de la biblia en el que Jesús escupe en el ojo de un ciego… De repente todo cobró sentido: me di cuenta de cómo mi educación religiosa alimentó mis deseos, con toda probabilidad, desde una edad muy temprana.

Yves de Bravander fotógrafo LGTBIQ+
© Yves De Brabander

La edición de Paper Affairs (que también ha publicado a Florian Hetz o a Sam Scott Schiavo) es magnífica. ¿Piensas que la relación entre un artista y un editor —que puede aportar matices más ricos al resultado final— es clave en un sector en el que lo digital arrincona e intimida a la obra física?

Esa colaboración ha sido increíble. Peter (de Paper Affairs) es una persona muy profesional que me guió desde los primeros momentos hasta la impresión final.
Cuando se puso en contacto conmigo, yo le había preparado un pdf con más de 280 imágenes. Como artista es súper complicado editar tu propio trabajo. Siempre quieres incluirlo todo. Él fue una parte importante en el proceso de selección de las imágenes más esenciales, me sugirió el tipo de papel en el que se imprimiría el libro (un precioso papel de origen local 100% sin madera), la imprenta perfecta (con su certificado de CO2 neutral), la encuadernación trasera abierta, propuso incluir la imagen de mi fondo… Ha conseguido que el libro sea una belleza.

También fue muy bienvenida la ayuda de mi querido amigo Slava Mogutin. Redactó la introducción y pensó que estaría bien añadir una sesión de preguntas y respuestas en la que yo pudiera hablar del proyecto con mis propias palabras. Todo funcionó como un engranaje bien engrasado.
Este libro físico es muy importante para un artista como yo. Hoy en día es muy difícil mostrar tu trabajo al mundo. Obvio, tenemos las redes sociales. Pero si no te autocensuras constantemente y te adaptas a sus normas y reglas conservadoras, te expulsan. Son una verdadera cultura de la cancelación, especialmente para nuestra comunidad. La censura es la antítesis de la libertad artística, el arte debe provocar, inspirar, desafiar y no ajustarse a las normas establecidas por otros.
Y además, está el peligro de los plagios. El hecho de que la gente copie obras es una amenaza constante. Sé que siempre ha existido en las artes, la moda, el diseño… Tengo la sensación de que a algunas personas ya no les importa la historia, la investigación, la narrativa… simplemente les gusta una imagen y la reproducen, sin pensar, sin entender lo que subyace en ella.

Fetichismos en Come Clean
© Yves De Brabander

En «Come clean» afloran de forma contundente algunas de las claves de tu arte: la astucia para extraer contemporaneidad de elementos y posturas clásicas, la mirada panorámica de entender los cruces entre sexualidad, identidad y vulnerabilidad e incluso la reflexión sobre cómo el fetichismo desmonta el privilegio de la norma…

Mi trabajo siempre ha estado profundamente inspirado en elementos clásicos, en las obras de Caravaggio o El Greco, Rodin, Georges Minne, los Spinario; incluso el infierno de Dante o la Biblia siempre han estado en el centro de mi investigación artística. Es muy adictivo tomar elementos de ahí y convertirlos en una obra nueva y contemporánea, con un enfoque personal, casi como un ejercicio de autoexposición que a veces es provocativo pero que siempre acaba siendo una exploración de la energía erótica que se desprende de ese proceso.

Come Clean de Yves de Bravander editado por Paper Affairs
© Yves De Brabander

«Come clean» se divide en cuatro partes: Come In, Come Out, Come Again y Come Undone. Cuatro jalones de la trayectoria de muchas personas queer que nos invitan a entrar en su mundo, declaran su posición vital, reabren las puertas de su identidad sin miedo y finalmente corroen lo establecido y dinamitan tamices e imposiciones sociales. ¿Es la hoja de ruta de tu viaje vital?

Sin duda «Come clean» es un viaje de autodescubrimiento hilvanado por los deseos y la identidad. Crecer a mediados de los 90 en un pequeño pueblo de la costa belga seguía siendo un camino bastante duro. Los derechos de los homosexuales y su aceptación no llegaron hasta años más tarde. Todavía salíamos a la calle, hacíamos ruido para que nos escucharan, nos vieran y nos aceptaran. Esperé a salir del armario cuando me mudé a Amberes para estudiar fotografía; la combinación de una ciudad «grande» y un entorno creativo lo hizo mucho más fácil. Los tiempos han cambiado, por supuesto, pero cuando oigo las noticias que llegan de Europa del Este veo que todavía nos queda mucho camino por recorrer. Aplaudo todos los esfuerzos sobre identidad de género e igualdad y todas las nuevas perspectivas pero no podemos olvidar que al mismo tiempo el ambiente vuelve a ser aterrador y muy conservador.
Para mí, lo mejor de trabajar en este y en otros proyectos es la conexión, la confianza y la relación que establezco con los modelos y con mis seguidores. Saber que mi trabajo ha contribuido al viaje de autorrealización, liberación y autoaceptación de alguien me aporta una capa de profundidad extra de la que estoy muy orgulloso.
La mayoría de mis modelos me comentaron que era su primera sesión fotográfica de desnudo, por lo que entre las dos partes se establece un fuerte respeto mutuo. La desnudez no consiste sólo en exponer el cuerpo; se trata de despojarse de las construcciones sociales y abrazar la esencia cruda y sin filtrar de nuestra humanidad, lejos del tabú y de la vergüenza impuesta. Con mi trabajo pretendo cuestionar el tabú que rodea a la desnudez e iniciar conversaciones y diálogos sobre la autenticidad, la vulnerabilidad y el poder de la autoexpresión.

Fotografía artística queer
© Yves De Brabander

Hay un elemento deliciosamente perturbador en los fetichismos. Normalmente, el poder y su ejército de privilegiados insisten en endorsarles la etiqueta de «sucios». En «Come clean» los hombres aparecen sucios, sus calcetines también… Al ver tus imágenes me acorde de que un amigo me dijo que aceptarse a uno mismo, admitir quién eres o intentar saberlo es ensuciarse. Quizá en el fondo, vivir plenamente sea ensuciarse. ¿Hay algo de eso en «Come clean»?

Sí. Me identifico totalmente con ello. Siempre ha existido una vergüenza universal. Ese ha sido mi tema desde que era adolescente, especialmente en el «viejo mundo». Todas nuestras normas derivan directamente de la religión y de las doctrinas. Términos como lo pecaminoso, lo kink o lo pervertido tienen una connotación negativa que los convierte en tabú, obligándolos a transitar por el secretismo y la clandestinidad.
En el primer capítulo del libro, «Come in», utilicé el símbolo de una silla individual para capturar el aislamiento, la introspección, el miedo y la sensación de soledad. En el segundo capítulo, «Come out», invito a la gente a «ensuciarse» sobre mi fondo de carbón coloreado a mano, símbolo de las verdades ocultas y los tabúes. Aunque el carbón en sí tiene grandes beneficios para la salud y para la purificación deja manchas y marcas en el cuerpo y les hace parecer sucios: ya han experimentado sus deseos y se han enfrentado a normas sociales consideradas pecaminosas. En el tercer capítulo «Come again» (que vendría a ser un «¿perdona, qué?») sus cuerpos permanecen manchados, han experimentado, aceptado sus deseos y su identidad sexual. Esta transformación significa un regreso a la sociedad con una autenticidad recién descubierta, liberándose de las ataduras y sacando a relucir nuestros deseos más sucios en la vida cotidiana.
El último capítulo, «Come undone», está repartido por todo el libro. Los calcetines, los slips y los suspensorios que los modelos han llevado en las sesiones se articulan como pequeños tesoros, como artefactos religiosos y recordatorios de la transformación y la liberación que han experimentado.

«Come clean» de Yves de Brabander

(Paper Affairs, 2024)

Páginas interiores de Yves de Brabander

Uno de los mecanismos más enrevesadamente ingeniosos de la cultura dominante es amalgamar dos conceptos que fluyen libres para perpetuar su unión en el imaginario colectivo. Esa esclusa del poder, manejada por la religión o por el arte más complaciente, ha emparentado durante siglos al deseo con la oscuridad. A lo apetecible con lo sucio. Pero esos vínculos, férreos y artificiosos, pueden romperse. Y eso es lo que consigue —desde la intersección entre el pulso fluido de la narrativa queer y el trazo coruscante de la fotografía artística— «Come clean» (Papers Affairs, 2024). La primera obra monográfica del fotógrafo belga Yves de Brabander desciende al nivel freático de la identidad sexual para, desde los manantiales subterráneos del erotismo y la lujuria, orquestar un ejercicio ambicioso que pretender anegar la norma: alumbrar el deseo resignificando las sombras.

Y en ese viaje liberador —serpenteando por imágenes de aura cinemática— se plasma una apasionante mezcla de intimidad y vulnerabilidad al apropiarnos de nuestra parte de noche y aceptar lo sucio, lo pervertido o lo no convencional como la zona más radiante de nosotros mismos. Las cuatro partes de este libro fotográfico sincronizan nuestro autodescubrimiento con la desintegración de nuestros miedos y soledades. 

Con este compendio de anhelos y transformaciones, Yves de Brabander rompe cualquier suspicacia sobre si los fotógrafos que han dirigido su cámara, en algún momento, al mundo de la moda pueden poseer una mirada más conceptual y arrebatadora (recelo que también tuvo que afrontar Luis Alberto Rodríguez, por ejemplo). Y se instala en la sala permanente de grandes fotógrafos LGTBIQ+ compartiendo pared con AdeY o Florian Hetz.∎

Puedes conseguir «Come Clean» aquí

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