Sebas Martín: los combates cotidianos

Paso a paso. Sin prisa. Siguiendo aquella sentencia que pronunció Baudelaire antes de morir: "no se puede hacer nada si no es poco a poco". Así ha ido Sebas Martín (Barcelona, 1961) agrandando su ingenio y gestando sus novelas gráficas . Autor de una de las más lúcidas (y divertidas) aproximaciones a la cotidianidad de un grupo de amigos gays (y hetero) que revolotean alrededor del personaje de Salvador y nos recuerdan que la lucha sigue. Día a día. El cómic como refuerzo vital frente a la intransigencia. La historieta como ampliación del campo de batalla. El arte como antídoto a la inacción. El humor como bálsamo. ¡Bienvenid@s a la obra de Sebas Martín!

Gustavo Forcada
Editor Jefe en Belfusto.com. Soy un disfraz de tigre. Si tú eres el diablo, no soy yo quien cuenta esta historia. No te preocupes por el tiempo: tenemos toda la noche. Hasta que termines no va a amanecer.

Cuando Sebas Martín comenzó a dibujar y articular sus primeras historietas todavía estaba vigente la ley sobre peligrosidad y rehabilitación social. Un remedo de la ley de vagos y maleantes con la que el tardofranquismo, apoyado también en la ley del escándalo público, cercenó y reprimió las ansias de libertad y castigó duramente a homosexuales y transexuales. Este dato, a parte de enmarcar la extensa trayectoria del autor barcelonés, redimensiona la importancia de la obra de un dibujante esencial para entender la evolución del cómic en el estado español en los últimos cuarenta años.

Sebas Martín cómic
© Sebas Martín. «Halloween para tod@s», ilustración perteneciente a «Todos los hombres del dibujante» (Ed. Cal·lígraf, 2020)

Lo cierto es que muchos encontraran a faltar en la anterior afirmación una etiqueta (cómic gay) que, si bien es cierto que está totalmente justificada (el cómic gay en España no se entiende sin Sebas Martín: así de claro y rotundo), acota el ámbito de influencia de un periplo artístico que trasciende reduccionismos para hablar de tú a tú con los grandes de las viñetas y los globos (dibujen o no a gays, sean o no homosexuales).

Porque desde aquel «Historias Guays» (1992), mítico número monográfico de la revista Felator, hasta la exposición «Ismael Smith. Sebas Martín» que se puede disfrutar (hasta el próximo 30 de agosto) en el Museu d’Art de Cerdanyola a propósito del cómic que Sebas Martín ha parido sobre el dandi y escultor homosexual de principios del siglo XX Ismael Smith, el arco estético y la impronta social y reivindicativa de la obra del autor de «Estoy en ello» lo emparentan con los clásicos.

Sebas Martín Personajes Novela Gráfica
© Sebas Martín. «Monty & friends»

En junio de 2001, Howard Cruse (1945-2019) -autor de una de las obras claves del cómic estadounidense de las últimas décadas: «Stuck Rubber Baby«- nos comentaba en una entrevista publicada en el fanzine Mobo( que su objetivo al lanzar Gay Comix (revista decisiva en la escena underground de los ochenta y en la representación gráfica de la homosexualidad) era «ofrecer un marco en el que los dibujantes pudiesen retratar de forma sincera su perspectiva vital al tiempo que brindar la oportunidad a lectores homosexuales de leer historietas con un marcado carácter emocional que apelaran a la vida real». Historietas con una decidida impronta afectiva que se sumergen de lleno en la cotidianidad de unos personajes gays. No hay mejor definición para referirse a las novelas gráficas de Sebas Martín.

Ilustración Sebas Martín
© Sebas Martín. Detalle de la portada de «Todos los hombres del dibujante»

Sebas Martín: the sound of music

Do-re-mi… las notas que componen la sinfonía de matices de sus cómics también se entremezclan en sus distintas etapas vitales. La vida de Sebas Martín, asoma (más o menos) camuflada en sus viñetas y como en la película de Robert Wise se emulsiona en una mezcla de sonrisas y lágrimas. Hablamos con el maestro y reseñamos sus diez novelas gráficas principales.

Retrato de Sebas Martín
Sebas Martín

¿Cuándo y cómo comenzó tu interés por el dibujo? ¿Cuáles fueron los primeros tebeos que cayeron en tus manos?

Pues yo creo que me interesa el dibujo desde que tengo uso de razón. Otros niños querían ser bomberos o astronautas; yo quería hacer cómics. Los primeros tebeos que tuve fueron aquellos apaisados de la colección «Azucena» que conservaba mi madre. Luego llegaron otros cuadernillos apaisados, ya de mi época «El Jabato«, «Jerónimo«, «El Capitán Trueno«… Más tarde fui megafán de «Esther y su mundo» de la gran Pura Campos, que leía en los «Lily» que compraban mis primas. Una verdadera escuela en el cómic de cotidianidad.

Sebas Martín cómic gay
© Sebas Martín. Estudio de viñeta para «El corazón entre las piernas» (La Cúpula, 2019)

Escribes y dibujas tus novelas gráficas. En tu obra queda reflejado con maestría que eres un escritor (por encima de todo) que dibuja. ¿Cómo afrontas dibujar guiones de otros o escribir para que dibujen otros?

Fui durante muchísimos años profesor de guion de la Escola de Còmic Joso de Barcelona. También, en especial durante la época en que fui redactor jefe de la revista «Claro que SÍ«, realicé guiones para algunos artistas excelentes que en el campo de la escritura iban algo flojos y me gustó. El caso contrario (dibujar yo guiones de terceros) ya me cuesta más.

Sebas Martín Novela Gráfica
© Sebas Martín. Ilustración perteneciente a «Mi novio, un virus y la madre que me parió» (La Cúpula, 2021)

Tener el control total sobre tu arte, poder elegir estructura narrativa, diálogos, planificación de viñetas… también lo convierte en algo muy personal. ¿Alguna vez has pensado que te has “desnudado” demasiado?

¡Pues lo pienso…CASI SIEMPRE! Creo que practico eso tan cacareado de la «autoficción«. Pero no me importa; ahí voy, con un par…

Es espectacular como permeabilizas de manera brillante tus historias a los acontecimientos sociales. ¿Te planteas expresamente combinar entretenimiento, diversión y reivindicación o son los personajes y sus acciones lo que te marcan el tono del relato?

Si, es uno de mis objetivos. Aunque intento que mis historias sean entretenidas y divertidas, para mí es muy importante que dejen testimonio de un tiempo y un lugar concreto, con todos los acontecimientos que a mí me parecen importantes y que han sucedido mientras realizaba el guión. Considero que esa es mi humilde forma de militancia y reivindicación en el colectivo. Al igual que mis personajes han ido envejeciendo y cambiando, también han dejado constancia de los acontecimientos que han vivido y han sucedido a su alrededor. 

Portada Todos los hombres del dibujante Sebas Martín
© Sebas Martín. Portada de «Todos los hombres del dibujante»

Escribe Ralf König en el prólogo de “Todos los hombres del dibujante”: “…estos tiempos en los que una extraña nueva mojigatería se está haciendo socialmente aceptable…” La verdad es que son tiempos demoledores en los que pueden matarte a patadas en el suelo. En tus novelas gráficas (pienso en Oriol) la violencia y el odio ya asoman la cabeza con toda crueldad. ¿Qué ha pasado para que hayamos retrocedido tanto?

Estoy enojado y aterrado a partes iguales por lo que está pasando en los últimos meses. ¡Con lo que le ha sucedido a Oriol veo, ahora, que me he quedado MUY CORTO! El resurgir, con representación parlamentaria, de la extrema derecha más retrógrada ha hecho que la LGTBIQfobia, el racismo y la violencia de género (que al parecer no estaban muertas sino que dormían un sueño ligero) hayan despertado y se encuentren empoderadas por el discurso de personajes públicos de ideas cavernarias.

Y lo peor de todo es que muchas de estas agresiones las protagonizan jóvenes que ni vivieron la dictadura ni saben lo que fueron aquellas leyes represivas. Me siento muy indignado porque yo no corrí delante de la policía en los 70 defendiendo mis derechos para volver al armario. Por culpa de una enfermedad autoinmune degenerativa, hace ya un año que me veo obligado a ayudarme de un bastón para caminar… Y el bastón es de acero, por lo que, aunque no soy amante de la violencia, que vayan con cuidado. ¡Soy maricón armado y peligroso!

Sebas Martín Ilustración queer
© Sebas Martín. «Cabeza, tronco y Extremadura», ilustración perteneciente a «Todos los hombres del dibujante»

En tu última novela gráfica “Mi novio, un virus y la madre que me parió”, Salvador alcanza un dulce momento de madurez vital en mitad de una pandemia y de una situación personal complicada. ¿Cómo estás sobrellevando, como artista, este año y medio demoledor para la cultura?

Un poco como todos… con dignidad. Aunque el mundo literario creo que no se ha resentido tanto como otros ámbitos de la cultura. Como la gente no podía salir, se lanzó a leer (libros, ensayos, cómic…). Sin ir más lejos, mi hijo, que es actor (y en eso sí le ha ido fatal) pero también crítico de escena, se ha atrevido a sacar, junto con un@s compañer@s una revista/fanzine («Fila Zero«) de información y crítica de teatro y les ha ido ¡de fábula! Sea como fuere, yo aquí estoy y voy a seguir dando guerra. De momento, con dos proyectos en curso y ya muy avanzados.

Entender el cómic: el arte visible de Sebas Martín 


Estoy en Ello Portada

Estoy en ello (La Cúpula, 2005) Edición ampliada (La Cúpula, 2017)

Primer adoquín en la serie protagonizada por Salvador y primera pedrada al escaparate biempensante de principios del siglo XXI. Con una edición ampliada que contiene «Machos al Sol» (una precuela de la saga en la que somos testigos del inicio de la amistad entre Salvador y Oriol), las más de 150 páginas de «Estoy en ello» sientan las bases de uno de los personajes gays fundamentales en el cómic español. Y amalgaman (a base de situaciones divertidas, capítulos dramáticos, escenas de sexo y diálogos pulidos e inteligentes) el tono narrativo y la fluidez formal de un roman-fleuve obligatorio para contextualizar y entender las principales victorias, alegrías, fracasos y miedos del colectivo LGTBIQ+ en las últimas dos décadas.

Desde el inicio -un plano general de los tejados de Barcelona durante la revetlla de Sant Joan de 1968, preludio de una noche iniciática que nos llevará a una Roma sorrentiniana– hasta la última escena en una escalera, la sucesión de logros y aciertos de Sebas Martín (esas ensoñaciones de Corto Maltés) es tan grande que no cabe más que devorar el siguiente tomo de manera ininterrumpida. GUSTAVO FORCADA


Portada Aún estoy en ello Sebas Martín

Aún estoy en ello (La Cúpula, 2007)

En la splash page de “Aún estoy en ello” aparece retratada la manifestación en defensa de la familia y contra los matrimonios entre personas del mismo sexo de 2005. Esa viñeta (que recuerda, por su osadía y su manera de capturar el espíritu del tiempo, a la primera página de «Stuck Rubber Baby. Mundos diferentes» de Howard Cruse en la que se colaban los conflictos raciales de los EE.UU. de JFK) no solo fija el plano temporal del segundo volumen dedicado a Salvador. También topografía el espacio emocional desde el que Sebas Martín continúa desmadejando la maraña de tramas, sentimientos y problemas cotidianos de Oriol, Rafa, Rita y compañía.

Los dibujos de «Aún estoy en ello» son un mapa de momentos y situaciones en los que la honestidad, la sinceridad y la pluralidad de voces normalmente silenciadas (aquí, se alza con una belleza aplastante la de un homosexual de la tercera edad que protagoniza un relato conmovedor al rememorar un episodio crucial de su pasado) vuelven a asaltar una novela gráfica que entretiene sin artificios y cataliza reflexiones a partes iguales. GUSTAVO FORCADA


Portada Los chulos pasan pero las hermanas quedan

Los chulos pasan pero las hermanas quedan (La Cúpula, 2009)

Los cuarenta años. Una edad entendida por la sociedad (la actual, claro) como frontera entre la juventud tardía -estirada como un chicle por el sistema- y el inicio de la madurez. En esa tierra de nadie se ve atrapado Salvador que chulazo arriba, chulazo abajo (¿se acuerdan cuando no existían las apps y desgastábamos el teclado del ordenador de sobremesa con los chats?) percibe que todo su andamiaje social y emocional (amigos, familia…) experimenta cambios importantes.

Sebas Martín continúa alambicando humor y realidad en la tercera entrega de la vida de Salvador con un acertadísimo título impregnado de sororidad (y de verdad) y una preciosa determinación para no dejar de lado ningún tema (aquí, la inseguridad laboral). Rico en situaciones que huyen de tópicos y que dejan entrever cómo las propias experiencias del dibujante troquelan su ficción, «Los chulos pasan pero las hermanas quedan» es un valiente ejercicio de dignidad apoyado en un dibujo que encuentra la elegancia en la naturalidad. ARNAU ROCA


Portada Ideas de Bombero

Ideas de bombero (La Cúpula, 2010)

Novela gráfica autoconclusiva, «Ideas de bombero» plasma a la perfección la capacidad de Sebas Martín para adentrarse en el resbaladizo terreno del humor. Es difícil encontrar a autores que no sucumban a la tentación de recrearse en el chiste fácil en detrimento de la continuidad narrativa. Y el dibujante barcelonés (junto con Ralf König) estaría entre los pocos cuya obra, atravesada por la comedia, no acaba desdibujada.

Desde aquel «Cómics Guays» de 1992 (monográfico para «Felator» que se marcó él solo) y donde ya asomaba su mano ágil para el ingenio, el estilo de Sebas Martín ha ido evolucionando hasta alcanzar una equilibrada plenitud que se despliega totalmente en la historia de Carlos, un hombre del tiempo de televisión que tras una ruptura abre castin de compañeros de piso y elige a un descomunal bombero para repartir los gastos de alquiler. Mención especial para el metarrelato «Cómo sobrevivir en el ambiente sin demasiado dolor«, una incursión hilarante por los recovecos del mundo gay con destellos antropológicos de calado y con un cameo de SalvadorBRUNO CAMPOS


Portada Kedada

Kedada (La Cúpula, 2012)

Cuando estás en una edad «prostáticamente comprometida» el cinismo, la nostalgia y la mala leche comienzan a arrasar con todo. En esa batalla interna se encuentra Peluche, un osete maduro, guionista de cómics gays que vive con su exnovio, que ve asaltada la nevera con frecuencia por su hijo Pol y que atraviesa una etapa en la que el amor y el sexo tienen problemas para materializarse. Todo, convergiendo durante la preparación de una importante cita en el mundo osuno, cuya descripción desfila ante nuestros ojos con un aroma casi documental.

Plagado de elementos que se adivinan autorreferenciales y siguiendo la composición clara y ligera de sus obras anteriores, «Kedada» vuelve a tejer alrededor de su personaje principal la red de seguridad parcheada de cariño, afecto y cuidado que proporcionan amig@s y compañer@s. Y cuyas vicisitudes continuarán en «No debí enrollarme con una moderna» con recarga de ironía extra. ARNAU ROCA


Portada Yo lo vi primero Sebas Martín

Yo lo vi primero (La Cúpula, 2013)

Ni con cien botellas de L’Ermita del 2014 (ya saben la predilección de Salva por los vinos del Priorat) se pueden pagar las referencias directas a la crisis económica, a la necesidad (¿impuesta?) de encontrar pareja estable y a las escenas de sexo explícito en este nuevo tomo de las aventuras vitales de Salvador. Y es que, y aquí se confirma, la labor de Sebas Martín retratando las andanzas de sus personajes es impagable. Sólo desde una mirada libre y sabia pueden entremezclarse, sin chirridos ni material de desecho, situaciones tan cotidianas en el (¿micro? o ¿macro?) ambiente gay

Las páginas de «Yo lo vi primero» van cayendo hiladas por los diferentes ligues de Salva y en su sucesión dibujan a unos protagonistas que maduran con nosotros y serpentean por la realidad intentando ser felices. Sin sobredosis de azúcar, con el toque ácido justo y con una base aromática (ya) sólida (en la que las relaciones sexuales son maneras divertidas de comunicarse y l@s amig@s el motor de la existencia), Sebas Martín encuentra la receta para ejecutar un cócktel 100% recomendable a cualquier amante del cómic. GUSTAVO FORCADA


Portada No debí enrollarme con una moderna

No debí enrollarme con una moderna (La Cúpula, 2015)

Una crisis de los cincuenta avant la lettre (en realidad Peluche tiene 45 años) toma, al asalto, la vida de nuestro dibujante de cómic favorito. Y en el torbellino de inseguridades y falta de confianza del protagonista, Sebas Martín sitúa a tres generaciones distintas: la juventud moderna, la madurez del dibujante y la vejez crepuscular representada en la figura del padre de Peluche. Las fricciones entre las tres realidades sociológicas arman un cómic que vuelve a demostrar -con un dibujo articulado en torno a un sencillo (que no simple) pulso descriptivo- el talento del autor para sumergirse en la realidad que le envuelve.

Publicado en un momento en que lo hipster flirteaba con lo mainstream, elevando al brunch, a las revistas pensadas para las mesas de café y a los aceites y ceras para barbas a categoría universal de lo cool, «No debí enrollarme con una moderna» es el antídoto perfecto para cualquier infección de postureo. ARNAU ROCA


Portada Demasiado Guapo

Demasiado guapo (La Cúpula, 2016)

Quien pueda pensar que la obra gráfica de Sebas Martín es una mera comedia de costumbres minusvalorando dicho género dramático y restándole importancia a sus logros (¡Molière, perdónalos: no saben lo que dicen!), debería pasearse un buen rato por las páginas de «Demasiado guapo«. La nueva incursión en la saga de Salvador rezuma madurez, chispa y libertad a raudales y nos regala un crossover de altura.

La vida del personaje principal del dibujante de El Poblenou avanza en su vaivén de alegrías y penas y Sebas Martín enfoca (más si cabe) su lente narrativa para introducir, con temple, un retrato social muy difícil de encontrar en su negociado. ¿Cuántos capitanes gitanos de equipos de fútbol gay hemos visto en viñetas? ¿Cuántos alegatos para demandar políticas contra la homofobia se articulan de manera tan clara y directa? ¿Cuántos diálogos tan preñados de realidad pueden hacerle sombra al que mantienen Salvador y Monty revelando su profesión? Cuando los tópicos vuelan por los aires solo queda material literario del guapo. GUSTAVO FORCADA


Portada El corazón entre las piernas

El corazón entre las piernas (La Cúpula, 2019)

Solo si un autor está inspirado pare historias tan redondas como «El corazón entre las piernas«. Y la alusión circular no solo se asienta en la gracia de sus dibujos y la delicadeza de sus diálogos sino que, cogiéndole prestado el esmoquin a Raymond Carver, Sebas Martín estructura una obra anular que enlaza las vidas cruzadas de varios personajes. Una ronda de tramas que comienza en el bar Casa Manolo y acaba en el bistro Cal Manel. Mismo sitio, distintos nombres. Metáfora vital que junto con las elipsis, los flashbacks y el uso enriquecedor del tamaño de las viñetas que aparecen en este tebeo son la viva muestra de cómo se refrenda el cómic (por si a alguien le hacía falta) a través de sus medios narrativos.

De entre los 11 capítulos que componen esta madeja de peripecias, hay uno en particular («Un balneario da para mucho«) que despliega una especial y sentida aproximación al diálogo intergeneracional. Característica que se encuentra en buena parte de la obra de Sebas Martín y cuyo abordaje expande su dimensión. BRUNO CAMPOS


Portada Sebas Martín Mi novio un virus y la madre que me pario

Mi novio, un virus y la madre que me parió (La Cúpula, 2021)

Colofón (por el momento) a las tramas emocionales de Salvador y sublimación del ingenio y la agudeza de su autor. Marcándose un in medias res inoculado con las primera olas del COVID, la plenitud con la que Sebas Martín hilvana cada uno de los retales de vida que borbollan en las páginas de «Mi novio, un virus y la madre que me parió» tendría que catapultarlo fuera del reducto de los «cómics para gays«. No porque sea un vecino díscolo al que la junta de propietarios quiera echar. Sino porque su casa artística ya es de tal lucidez que merece estar permanentemente en jornada de puertas abiertas para todos los públicos.

Quienes se aproximen a esta novela gráfica (independientemente de su género, identidad y prácticas sexuales) encontraran una centelleante reflexión sobre el paso del tiempo y la futilidad de la vida. Una verbena de momentos vitales que tarde o temprano todos tenemos que afrontar en la que hay cabida para las melodías que desencadenan sexo, para los temazos que nos devuelven la alegría y para las canciones que anegan nuestro lacrimal. GUSTAVO FORCADA


  • Sebas Martín | Instagram
  • La Cúpula | Web
  • Imagen de cabecera: Ilustración perteneciente a «Mi novio, un virus y la madre que me parió» ©Sebas Martín

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