Auténtico tesoro en la Antigüedad capaz de abrir (junto con la pimienta) un canal comunicativo comercial tan bestial como la ruta de las especias, la canela arrastra pegados a su característico aroma toda una serie de beneficios para nuestra salud gracias a su composición. Seguro que has escuchado hablar de sus efectos afrodisíacos o de la conveniencia de tomarla para prevenir la aparición de la diabetes tipo 2. Y como casi siempre suele pasar en estos casos, existe evidencia científica que avala sus ventajas pero no podemos desdeñar el peligro que supone consumir canela diariamente si no estamos suficientemente informados.
Y lo primero que deberías saber es que existen dos tipos de canela: la Cinnamomum Cassia (generalmente de procedencia indochina) y la Cinnamomum Verum o canela de Ceilán, más cara que la anterior pero mucho más saludable. La ingesta regular de la canela de Ceilán está mucho más recomendada al no poseer la potencialidad tóxica de la primera. Después explicaremos el por qué. Pero quédate con este dato: aunque el uso casual o puntual de la canela Cassia no entraña ningún peligro, si vas a tomar canela con regularidad (bien en forma de infusión, aderezando tu yogur diario o de complemento a todas tus comidas) es mejor que sea de la variedad procedente de Ceilán.
Principales beneficios de incorporar la canela a tu dieta
Aparte del aporte de hierro, zinc, B6, calcio y selenio de esta especia tan sugerente, la canela potencia la actividad cerebral. Y lo hace, principalmente, porque ayuda a mejorar la sensibilidad a la insulina. La ciencia médica ha demostrado en las últimas décadas cómo el aumento prolongado del nivel de glucosa en sangre afecta a la capacidad cognitiva. La canela reduce los niveles de glucosa sanguíneos de manera consistente por lo que, a parte de influir positivamente en tu rendimiento cerebral, favorece la pérdida de peso. Pérdida que se ve potenciada, además, por su efecto balsámico sobre la macrobiota intestinal. ¿A que también has pensado en aquello de mens sana in corpore sano?
Además la canela posee un elevado poder antioxidante por lo que es el complemento ideal en tu plan antiaging. Su efecto rejuvenecedor está ligado también a su elevada capacidad para prevenir la osteoporosis. Y su gran concentración de cinamaldehidos le confieren un potencial asombroso para borrar el rastro de infecciones bacterianas y fúngicas.
Por si todo lo anterior fuera poco, la canela también asoma la cabeza como un buen antidepresivo natural. Su presencia en nuestro organismo aumenta los niveles de serotonina y, añadida a una buena tila o pasiflora, multiplica la relajación muscular asociada a estas infusiones. Así que si alguna vez te has llenado de felicidad frente a un par de rollos de canela y una buena infusión… hay una explicación química para ello.
El peligro de la cumarina
No obstante, advertíamos antes de cómo cambia todo si ingerimos de manera seguida un tipo de canela u otra. Y el quid de la cuestión está en la presencia desigual de un componente anticoagulante con una gran toxicidad hepática: la cumarina. En la canela Cassia, la existencia de este «destructor de hígados» es muy elevada. Por tanto, su uso sistemático puede dañar tu salud. Por el contrario, los niveles de cumarina en la canela de Ceilán son perfectamente tolerables. Así que si vas a tomarla todos los días ya sabes cuál elegir. Por cierto, si presentas problemas de coagulación, la ingesta de canela tendrá que estar tutelada por tu médico especialista.

¿Es la canela un afrodisíaco?
Eso. El gran tema. ¿Es la canela ese gran afrodisíaco natural que te asegura una noche (o una tarde o una mañana, que estamos en el siglo XXI) de pasión? Pues sí y no. Aunque es cierto que su simple aroma te puede poner un poco tontorrón, aquí hay una pequeña trampa. Todos los beneficios asociados a la canela como su capacidad relajante muscular, su poder dilatante arterial y su subidón de serotonina que influye directamente en tu estado de ánimo se centrarán, en el caso de la inminencia de sexo, en mejorar tu función eréctil. Pero todavía no hay ningún estudio científico serio que demuestre su capacidad física para aumentar el apetito sexual de manera aislada.
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