2021. El mundo del arte se ha visto seriamente afectado por una pandemia que apunta a la línea de flotación de la salud, la economía y la cultura. Toca repensar conceptos, parir nuevas propuestas y gestionar psicológicamente la espera de la llegada de una «nueva normalidad» que puede ser un fiasco o una oportunidad excitante. Y en el ínterin… aparecen proyectos tan seductores como la plataforma artística BOYS! BOYS! BOYS! de la que ya dimos cuenta en un artículo reciente con motivo del lanzamiento de su magazine bianual.
Precisamente titulamos aquel post como «Las miradas silenciadas» y, curiosamente, el silencio o (más bien) la búsqueda del mismo es el motor de la obra fotográfica de Manuel Moncayo. El fotógrafo mexicano, que reside en Berlín desde hace ya más de un lustro, es el creador que llena con sus imágenes las paredes virtuales de BOYS! BOYS! BOYS!. La plataforma artística le ha consagrado una exposición online (accesible hasta el 5 de marzo de 2021) que bajo el título «Apeirophobia» nos presenta retazos de un trabajo fotográfico en el que gorgotean desnudos masculinos, paisajes indefinidos y un baile de luz y color tan hermoso como turbador.
La apeirofobia es el miedo irracional al concepto o a la idea del infinito. Y en la «Apeirophobia» de Manuel Moncayo el infinito es el punto de fuga que pone en perspectiva el caudal artístico de un inquieto autor que, de momento, solo nos ha enseñado su arte a través de preciosas instantáneas barnizadas con un pulimento endiabladamente sencillo. Sus textos, ilustraciones y grabaciones están creciendo a la sombra de sus fotografías. Cobijadas en la intimidad. Esperando.
Manuel Moncayo: La vida en los bosques
En plena reserva natural de Massachusetts (a unos 25 minutos en coche de Boston), dentro del límite municipal de Concord, en un trozo de tierra muy cercano a la laguna de Walden, Henry D. Thoreau construyó (a mediados del siglo XIX) la cabaña en la que escribiría una de las piezas fundamentales de la literatura norteamericana. Su «Walden, la vida en los bosques» es un canto a la insurrección personal. Una invitación a liberarse de la cárcel en la que nos hacina la sociedad, las instituciones, las costumbres y… el ruido.
Las fotografías de Manuel Moncayo son un archivo de silencios. No todos podemos levantar una cabaña a orillas de un lago. Pero Manuel se la ha construido con una obra fotográfica que nos enfrenta a lo sustancial: el silencio. Solo así, parafraseando al naturalista más famoso de Concord, podremos enfrentarnos a lo esencial de la vida. Para aprender lo que nos tiene que enseñar. No sea que cuando estuviéramos por morir descubriéramos que no habíamos vivido.
¿Cuándo y cómo te diste cuenta de que la fotografía podía canalizar todo tu potencial creativo?
Durante los últimos 7 años la fotografía es el medio que he compartido con el público ya que Berlín me ha permitido construir una carrera profesional como artista en esta disciplina. Sin embargo escribo, dibujo y hago vídeos que por el momento conservo para mí. Comencé a explorar la fotografía cuando estaba dedicado a diseñar moda. La rotación entre las disciplinas es parte de mi desarrollo y de mi expresión.
Tus instantáneas se desenvuelven como una suerte de reflexión sobre la belleza a través de 3 elementos: el hombre desnudo (despojado de coraza social), los vastos paisajes (despojados de impronta temporal) y las estructuras arquitectónicas (despojadas de contexto). ¿Cómo llegaste a forjar este estilema?
Cuando comencé a tomar fotografías me propuse buscar el silencio a la hora de trabajar. Por eso me resguardé en el bosque, en la arquitectura y en el hombre sin lenguaje: en su cuerpo. Estos temas comenzaron a ser el centro de mi exploración al dejar atrás la moda. Producir una colección de indumentaria y toda la logística de su distribución representa un gran trabajo en equipo. Era demasiado el compromiso para alguien al que le gusta ir por la vida a su propio paso.
En «Apeirophobia» el infinito se asoma en cada una de tus imágenes suprimiendo cualquier referencia cotidiana a la que agarrarse. ¿Es una invitación a dejar atrás las estructuras establecidas para avanzar en el terreno social y personal?
Mis imágenes tienen que ver con el silencio y con la búsqueda interna. No creo tener el poder de dictar a las personas qué pensar o sentir al ver mis fotografías.
¿Cómo se aclimata un mexicano como tú a Berlín? ¿Te inundó el espíritu del flâneur?
Crecer en México es muy rico. Hay diversidad en las realidades que puedes vivir. Mi estilo de vida no cambió mucho al mudarme. La diferencia fundamental es, tal vez, que Berlín en su calidad de isla creativa te permite desarrollar proyectos artísticos y obtener una respuesta casi inmediata gracias a la gran cantidad de personas que hay aquí con interés en las industrias creativas.
¿Crees que la pandemia va a repercutir en algo positivo? ¿Notas que ha influido en tu arte?
La pandemia es un proceso sociológico. Sólo el tiempo dirá sus resultados.









