Antes de que en junio llegue a las librerías y puntos de venta física el segundo número de la revista de fotografía queer BOYS! BOYS! BOYS!, ya es posible conseguirlo online aquí. Después del éxito de su primera entrega, las nuevas propuestas que Ghislain Pascal ha compilado se nos presentan como un vademécum indispensable para hacernos una composición de lugar de las creaciones más interesantes de los últimos años. A continuación te presentamos, a modo de fogonazos, los fotógrafos (y el ilustrador) que puedes encontrar en sus ciento sesenta páginas.
David Charles Collins, la piel que habito
Género, identidad, masculinidad… la obra fotográfica de David Charles Collins (Perth, 1988) bascula sobre los vínculos que se construyen entre el cuerpo masculino y su percepción colectiva. Entre la piel humana (entendida como barrera, como lazo íntimo y como testigo de nuestras vidas) y su traducción en todas las construcciones sociales que se agrupan en torno a la figura del hombre. Un discurso que el australiano ancla y difunde en sus composiciones videográficas y sus performances para amplificarlo con maestría.
AdeY: ¡danzad, danzad, benditos!
El artista británico asentado en Suecia es la muestra perfecta de lo bien que se engarzan, cuando se fusionan con destreza, la fotografía y la coreografía: el ballet de la luz. Con imágenes cinemáticas de gran calado emocional donde el cuerpo humano desnudo asalta y conquista los espacios que le envuelven y arropan, AdeY consigue un perfecto equilibrio entre expresión corporal y entorno ambiental. Un diálogo hermoso y fluido entre nosotros y el espacio que nos abraza y se/nos transforma al compás de los sentimientos.
Sebastian Perinotti, el amante porteño
La fotografía entendida como un tamiz entre el sujeto retratado y el autor. El formato físico, arrinconando lo digital, como aproximación inmediata entre personaje (acaso no lo somos todos cuando nos hacen fotos) y fotógrafo. La vida entendida como un gran archivo de momentos atrapados en imágenes. El amor y el sexo mirando al daguerrotipo. La fascinante aproximación al arte de Sebastián Perinotti (Buenos Aires, 1989) es una excursión solitaria entre los pliegues del deseo y los cimientos de la atracción. Un viaje iniciático al blanco y negro de la pasión.
Inon Sani, el ojo del jaguar
German Llerena decidió firmar sus fotografías como Inon Sani (el hombre jaguar que todo ilumina) después de sus conversaciones con un chamán en una incursión reveladora al corazón de la jungla. Y es que en la obra artística del charapa brilla una exuberante pulsión por desvelar y contagiar el erotismo que se condensa en los vastos paisajes del Amazonas. Las imágenes del peruano, flirteando con la fotografía documental, iluminan ese territorio selvático gigantesco en el que se subliman todos los sentidos y lo sexual se contempla anidado junto al origen de la humanidad.
Mauricio A. Rodríguez: desbloqueando desafíos
El fotógrafo venezolano establecido en Nueva York se desenvuelve con total soltura en el cruce de caminos que aúna arte, libertad, reflexión y apropiación. Sus composiciones son deflagraciones en el núcleo del concepto de selfi. Preguntas que nos interpelan directamente como la que el propio autor lanzaba en la entrevista que nos brindó en el artículo Mauricio A. Rodriguez, una habitación propia: «¿A quién pertenecen las imágenes de nuestro cuerpo desnudo que compartimos en las redes y aplicaciones?» Una duda de calado que recorre cada una de sus excelentes superposiciones.
Juan Antonio Papagni Meca y Matthew Hetznecker, historias construidas
El objetivo detallista del fotógrafo argentino Juan Antonio Papagni Meca se balancea elegantemente con el pulso poderoso del ilustrador estadounidense Matthew Hetznecker para firmar al alimón una serie de instantáneas de una plasticidad absorbente. Con una elegancia formal que emparenta a Cocteau con George Platt Lynes (por cierto, otro gran amante de la moda) y una mágica resiliencia frente a la tristeza, la serie que aparece en el segundo volumen del magazine BOYS! BOYS! BOYS! construye una bóveda sentimental a la que es difícil resistirse.

Ashish Gupta: love, sex and desire
Si en sus colecciones de moda el diseñador indio Ashish Gupta teje una alegre y colorista red de afectos y sensaciones positivas, en sus fotografías -pasión tardía que ha materializado hace relativamente poco- ensarta la hebra de los sentimientos queer por su aguja de ganchillo con la precisión de lo que es: un artesano. Capaz de despojar de normatividad la representación de la sexualidad masculina y retratando cuerpos diversos y pieles distintas, Mr. Gupta decodifica el amor, el sexo y el deseo desde el backstage de la fascinación.
Xavier Samre, cocinando con la luz
Una polaroid entendida como un objeto único y como un momento irrepetible atrapado entre cuatro costados. Un Brasil inmenso cristalizado en la voluptuosidad de sus hombres y en su verano que parece no acabar nunca porque persiste en nosotros. Las imágenes del francés Xavier Samre remiten a atardeceres en la playa y a un pasado con filtro de nostalgia. Y lo hacen en formato físico, abandonando los píxeles por un instante, para aderezar un plato sabrosón. Lo explicó él mismo en nuestra revista online: «lo apasionante de este formato es que (una polaroid) es fotografía pero también es artesanía y también tiene mucho de… ¡cocina!».
Matthew Finley, nuestro lugar en el mundo
No hay nada que resplandezca con más intensidad que un claroscuro. Hay que pegar muchas vueltas para llegar a esa conclusión. El fotógrafo norteamericano Matthew Finley las ha dado. Como persona (en un viaje de autoaceptación magníficamente plasmado en su serie This Too Shall Pass) y como menestral (su dominio de la ambrotipia y el ferrotipo dejan sin aliento). Las imágenes seleccionadas para la revista de fotografía queer editada por Ghislain Pascal son un descenso a los abismos -profundos, complejos y bellos- de la relación de pareja. Lo que muchas veces se queda en sucedáneo, precipita en esencia de ternura bajo la mirada de Matthew. Imprescindible.
Manuel Moncayo: autobahn hacia el infinito
«Mis imágenes tienen que ver con el silencio y con la búsqueda interna.» Así de claro nos lo decía Manuel Moncayo, el fotógrafo mexicano con base en Berlín, en las declaraciones que recogimos en el artículo Manuel Moncayo: las esquinas del silencio. Armar un lenguaje visual a partir de omisiones y vacíos es un desafío inmenso pero Manuel lo afronta con una soltura y una solidez envidiables. El miedo al infinito es el concepto clave sobre el que se desplazan las imágenes que se recogen en BOYS! BOYS! BOYS!. Un viaje hermoso por el bosque de los cuerpos.
- Fotografía de Portada: «Are you sure?» por AdeY
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